El cardenal arzobispo de
Valencia, Agustín García-Gasco, presidió anoche en la Catedral la solemne
Vigilia Pascual, que se inició con la bendición del “nuevo fuego” en la Puerta
de los Hierros y el posterior lucernario en el interior de la Seo.
La celebración prosiguió con la liturgia de la Palabra, la renovación de las
promesas bautismales y la Eucaristía.
En la Vigilia participaron, como en años anteriores, varias comunidades que han
concluido el Camino Neocatecumenal, entre ellas la 1ª Comunidad de San Pedro
Apostol de Buñol.
Coincidiendo con el canto del “Gloria” de la vigilia pascual, las campanas
mayores de la Catedral volvieron a ser volteadas después de haber permanecido
inmóviles desde el Jueves Santo, al ser sustituidas por el sonido de las
matracas o cajas de madera en forma de cruz.
La sustitución de las campanas por las matracas se debe a que el sonido
"bronco y mate" que producen las matracas al ser golpeada la madera
"es más acorde que las campanas con el tiempo en que los cristianos
recordamos la muerte de Cristo".
Aquí se observa como comulgan miembros de la primera comunidad de la Parroquia San Pedro Apóstol de Buñol.
Aquí unos jóvenes de la 3ª Comunidad de la parroquia San Pedro Apóstol de Buñol en la sacristía de la catedral.
El Cardenal Agustín García Gascó nos recibe en la sacristía de la Catedral de Valencia tras la vigilia nos da su bendición y nos desea mucha suerte en la parroquia y en el camino neocatecumenal.
Aquí se muestra como el Cardenal recibe con mucho gusto a la multitud de niños que cantaron en la vigilia como coro tras recibir a los jóvenes de la 3º Comunidad de Buñol.
Tras la Vigilia y el largo día de ayuno, las tres comunidades de la parroquia San Pedro Apóstol de Buñol se reúnen para cenar en su pueblo natal, fue una cena agradecida y se recogió dinero para el viaje de Sidney que se agradece de todo corazón.
Los Jóvenes de la Parroquia San Pedro Apóstol, de Buñol (Valencia). Creamos este blog porque queremos compartir las vivencias, lo que creemos, lo que celebramos y lo que Dios nos ha regalado en la Iglesia y en nuestras familias.